miércoles, 20 de junio de 2007

Último mensaje del Tlahtokan de México Tenochtitlán.

Ze koatl, Tlaxochimaco, Yei calli.

Nuestro Sol se ocultó, nuestro Sol despareció su rostro y en completa oscuridad nos ha dejado, pero sabemos que otra vez volverá, que otra vez saldrá y nuevamente nos alumbrará.

Pero mientras allá esté y en la mansión del silencio permanezca, muy prontamente reunámonos y estrechémonos y en el centro de nuestro ser ocultemos todo lo que nuestro corazón ama y que sabemos que es gran tesoro.

Destruyamos nuestros recintos al principio creador, nuestras escuelas, nuestros campos de pelota, nuestros recintos para la juventud, nuestras casas para el canto y el juego.

Que nuestros caminos queden abandonados y que nuestros hogares nos resguarden hasta cuando salga nuestro nuevo Sol.

Los papacitos y las mamacitas que nunca olviden guiar a sus jóvenes y hacer saber a sus hijos mientras vivan, cuan buena ha sido nuestra amada tierra Anahuac al amparo y protección de nuestro destino y por nuestro gran respeto y buen comportamiento, confirmados por nuestros antepasados y que nuestros papacitos muy animosamente sembraron en nuestro ser.

Ahora nosotros les encargamos a nuestros hijos cuan buena será, como se levantará y alcanzará fuerza y cuan bien realizará su gran destino esta nuestra amada tierra Anahuac.

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