miércoles, 20 de junio de 2007

¡Gracias por ser como tu eres!

Bienvenido a un mundo en donde la discordia reina y el despojo clama dolor. Donde todos tus temores se hacen realidad y el juez castiga sin importar cuanto te esfuerces por hacer lo correcto. No existe disculpa alguna ni justificación para enmendar tus errores y los dedos anulares, izquierdos y derechos, señalan sin cesar. Este es un mundo creado por ti; es una falacia de tu imaginación que alimenta a tus ojos y pudre a tu espíritu.

Ya no existe la luz, te has encargado de nublar tus ideas y de contaminar a tu familia (sociedad). Haz creado un universo paralelo al que existe debido a tu reclamo hacia Dios, hacia lo que eres y de lo que estas hecho. El amor ya no corre por tus venas ni promueve tus entrañas, te has convertido en un instrumento pasional el cual se dedica a posesionarse de todo lo que no le pertenece solo a él. Damasco inclusive, todos tus actos generan agresividad y siempre te encuentras inconforme. ¿No te das cuenta de lo maravilloso y perfecto que eres?

¡Despierta! Siente el aroma del viento, tu aliento invadiendo tus sentidos, absorbe los rayos nuevos que te iluminan y regeneran tu ser. Respira, brinca de alegría ya que estás vivo y no cabe duda de que seguirás estando aquí cuando te vayas; aunque te olviden y se deshagan de ti.

Bienvenido al eterno estadio de lo amorfo, Es preferible no pensarlo, ni entenderlo, decirlo ni nombrarlo; solamente déjate llevar, libera a tu espíritu y siente, no tengas miedo, ten fe. Dios no juzga, ni siquiera tiene ojos, tu le has formado esa imagen, pero “eso” se encuentra dentro de ti, te pertenece jamás se irá.

Todo lo que no entiendes, todo lo que tú no ves o sientes. Toda la inseguridad que invade tus entrañas presionando tu propia luz. Nada impedirá que pase lo que tenga que pasar, no te des por vencido. Brilla, inunda a este mundo con el amor del cual formas parte. Se hábil, responde. Permítete experimentar sin poner una frontera; ¡disfruta, aprende, goza!

Se libre, tu puedes volar, descansa, duerme y sigue soñando, sumérgete en tu interior y recibe la calidez del astro, del güerito. Sueña un poco despierta más, levanta la mirada y sonríe. Aún queda más de la realidad, es hora de soñar.

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